AFS enseña a sus participantes características que sólo se aprenden en una de las mejores escuelas: vivir en otra cultura.
Al participar en un programa de AFS, descubrirás en tí nuevas habilidades y una expansión de las que ya poseías, habrás acelerado el proceso de maduración y estarás creciendo con la mentalidad de un ciudadano gobal y responsable, interesado en entender nuevas personas y culturas.
Todo eso tiene que ver con un desarrollo en el sistema neurológico y hormonal, que son estimulados de tal manera a través de los sentidos y poniéndote en contacto con nueva información (visual, auditiva, en los valores y hábitos), que realmente mejoran la capacidad de la mente de aprender y recordar, haciendo a la persona más capaz de enfrentar nuevos desafíos y de absorber nueva información en el futuro.
El papel de AFS en este proceso consiste en crear las condiciones favorables para este aprendizaje, proporcionando orientación y entrenamiento, así como asistencia individual, antes, durante y después de la experiencia intercultural y mediante la ubicación de cada estudiante en el ambiente adecuado del hogar de una familia anfitriona y de una comunidad.
Varias de las habilidades concurrentes en ex-participantes tienen que ver con:- Sensibilidad cultural. Pasión y comprensión de otras culturas distintas a la tuya y la que has visitado, además de interés por asuntos internacionales.
- Sentido de pertenencia. Una relación fuerte con la gente y el estilo de vida de tu país anfitrión.
- Habilidades del lenguaje. Capacidad para expresarte en otro idioma, a menudo con fluidez, además de habilidades para aprender otro idioma con mayor facilidad.
- Independencia y madurez. Gran habilidad para desenvolverte cómodamente dentro de un ambiente desconocido y flexibilidad en el trato con personas y situaciones nuevas.
